miércoles, 2 de marzo de 2011

Alta complejidad del Regimen de Autonomías Boliviano

Al revisar la Ley Marco de Autonomías y Descentralización, no queda duda que la complejidad técnica del régimen autonómico es una legado de la Constitución Política del Estado y su trabado proceso de negociación y final aprobación, además de ser la fiel expresión del clima de desconfianza política en el país; la tensión entre los intentos de tuición desde el centro y también los de no subordinación desde la periferia; la visión heterogénea y hasta contradictoria al interior del propio gobierno nacional y la relación impredecible de éste con el resto de los gobiernos autónomos; las demandas sobre-corporativizadas y los clásicos comportamientos feudales sectoriales y regionales; la presión permanente de las representaciones no territoriales, y también la improvisación y casi inexistente capacidad técnica de una gran cantidad de actores aparentemente estratégicos para las autonomías.

El largo y valorable proceso de construcción de una Ley Marco de Autonomías para la Bolivia Plurinacional y Autonómica, los importantes avances en la creación de una nomenclatura específica para el régimen autonómico, la precisión y ampliación del régimen competencial, la creación de múltiples mecanismos de coordinación intra, supra e intergubernamental, así como las contribuciones a una mejor gestión presupuestaria con responsabilidad fiscal, se ven opacados por la intromisión de artículos con redacciones explícitamente dirigidas al control administrativo y financiero de las Entidades Territoriales Autónomas, la incorporación de más actores en la gestión del territorio y al procesamiento judicial expedito de sus máximas autoridades.

La exclusión de los elementos centrales del régimen fiscal-financiero y un tímido desarrollo de la participación y el control social en la LMAD, ambas sin así esperarlo, logran revalorizar la naturaleza revolucionaria del proceso de descentralización territorial de hace 16 años. Con certeza, la Ley de Participación Popular fue más para aquella realidad de 1994, de lo que la Ley Marco de Autonomías y Descentralización lo es hoy para el contexto del 2010. Sólo es posible comprender este inicio del Régimen de Autonomías en Bolivia, como parte de un proceso complejo, extenso y costoso, pero no por ello menos esperado en el tránsito del Estado Descentralizado al Estado Plurinacional y Autonómico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario